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¿Tuvimos un hijo

Capítulo 21
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Capítulo 21

Qué sucede? ¿Desconfía de mi? No se preocupe, señorita Torres, no soy una mala persona. Es sólo qu

e es usual para mí estar ocupado por el dia y sólo tengo disponibilidad en la noche.

Anastasia no tuvo opción más que acceder cuando lo escuchó.

–Está bien. Hoy llevaré el documento con usted a las 8 de la noche.

Por cierto, no es de mi agrado que gente extraña venga a mi casa, por lo que es mejor si viene sola, señ

orita Torres –agregó John mientras Anastasia se encontraba tensa.

«¿Acaso intenta que vaya sola al encuentro?»

No obstante, ella asintió y aceptó la petición de Jonás ya que era su cliente.

– Claro. Ahí estaré a las 8 en punto.

– Le enviaré la dirección ahora mismo.

Luego, Jonás colgó la llamada. Hecho esto, Anastasia se dirigió a la oficina de Fernanda y le comentó s

obre la llamada mientras que Fernanda consideraba las opciones.

Por lo que sé, Jonás Carmín es un reconocido presidente ejecutivo sin mala fama, por eso es cuestiona

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ble que haga algo que cruce la línea.

Lo único que deseaba Anastasia era que las cosas salieran bien esta noche. Durante la junta de la tarde

, Elías por fin apareció pues éste no había aparecido en tres días. Se veía aún más joven con su cabello

estilizado y su traje gris oscuro. Sus facciones faciales gélidas seguían siendo las mismas. Anastasia te

nía su cabeza abajo mientras leía el documento. En cuanto a Alicia, quien se encontraba sentada frente

a Anastasia, se mantuvo inquieta esperando atraer la atención de Elías,

–Anastasia Torres, concentrate en la junta y deja de hacer garabatos –

dijo Fernanda llamándole la atención.

Anastasia sí estaba haciendo garabatos en su bloc de notas sin prestar atención a la junta, y procedió a

recomponer su postura y asentir con su rostro ruborizado.

—Está bien.

Luego de dejar el lápiz de forma obediente, su mirada se encontró con un par de ojos molestos como si l

e dijeran lo decepcionados que estaban de sus acciones. Para Elías, Anastasia se estaba comportando

como una niña rebelde que no prestaba atención en clase.

–Anastasia, espero que seas capaz de aprender como respetar a otros en mi compania –

demandó de pronto sin aviso previo.

De inmediato, se escuchó algo de cotilleo en la sala de juntas, como si algunos de ellos estuvieran com

placidos de

que le hayan llamado la atención a Anastasia por parte de su jefe. Sin embargo, ella parpadeó antes de

poner la barbilla en su mano y sonreírle a Elías.

–Gracias por enseñarme la manera correcta de comportarse, pero

sólo quiero ser yo misma. Presidente Palomares, siempre me puede hacer saber si no soy de su agrado

.

Justo entonces, el sonido de sorpresa de las personas se escuchó en la sala.

–¿Acaso Anastasia no está siendo muy igualada? ¿Cómo se atreve a hablarle

al presidente Palomares de esa manera?

Elias no sólo era el presidente de Joyería QR Internacional. De hecho, también era apoyado por el Corp

orativo Palomares, haciendo de él un hombre rico e influyente. Cabe destacar que sería tonto ponerse al

nivel de Elías.

«Se volvió loca Anastasia?»

Fernanda también se puso ansiosa. Luego se giró a Anastasia y exclamo:

–Anastasia, icómo le has podido hablar al presidente Palomares de esa manera?

No obstante, un brillo lúdico atravesó la mirada de Anastasia mientras miraba a Elías de manera atenta.

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–Presidente Palomares, gusta que le entregue mi carta de renuncia?

– iAnastasia, no puedes renunciar aun cuando tienes que verte con el presidente Camín está noche! –

Fernando intentó detener a Anastasia de seguir colmando la paciencia de Elías.

Aun así, el semblante de Elías se oscureció antes de dirigirse con Fernanda.

– ¿Por qué se ve a clientes en la noche?

El hecho de que Elías preguntara hizo que en vez de enojarse la confundiera, por lo que ella aclaró su ga

––

Uno de nuestros clientes personalizó un conjunto de joyería, pero se encuentra tan ocupado que sólo se

Dile a ese cliente que ninguno de nuestros empleados trabaja horas extra. No habrá cierre de contratos f

Elías instruyó con frialdad. Por lo que ha escuchado, el presidente Carmín era en cierto modo un hombre

––Emm… Bueno, hemos hecho arreglos para la cta con

el cliente. — Fernanda intentó explicar de nuevo.

Por otro lado, aunque Anastasia entendía que Elias la estaba intentado ayudar, seguía con aires de rebel

No te preocupes, Fernanda. Estoy segura que me encontraré con el presidente Carmín esta noche sin–

retraso alguno –reconforto a Fernanda al dar su punto de vista.

–Te prohibo que vayas, Anastasia.–Elias volvió a ponerse firme en sus instrucciones.